El apego  de Bowlby y el desapego de Mindfulness son cosas distintas.

Se me ha ocurrido escribir este artículo por la confusión que puede generar la palabra apego. Y la confusión vendría porque se utiliza una misma palabra para designar dos cosas diferentes en contextos diferentes. Por un lado el apego de la Teoría del Apego de Bowlby y por otro lado el término apego que utilizamos en mindfulness.

Todos los psicólogos,  estudiantes de psicología, educadores, etc., conocemos bien la Teoría del Apego de Bowlby.

Y en Mindfulness utilizamos la palabra apego para describir una dependencia o necesidad que impide el desarrollo de la persona y por tanto se puede crear una confusión tremenda si alguien la compara o cree que nos podemos referir al necesario apego de la teoría de Bowlby.

Pero son diferentes. Un término viene de occidente para designar algo fundamental para el desarrollo correcto del ser humano  y el otro viene del budismo para designar también algo fundamental para el desarrollo satisfactorio del ser humano. ¿Entonces? Vamos al lío.

John Bowlby y la Teoría del Apego

John Bowlby (1907 – 1990) fue un psiquiatra y psicoanalista británico.

Defendía que el apego (refiriéndose a la relación, al vínculo estrecho) que se crea en la primera infancia entre el niño y sus cuidadores  principales (que pueden ser una o varias personas) desempeña un papel fundamental en el posterior desarrollo y funcionamiento mental del niño, que después se convertirá en adulto y repercutirá positiva o negativamente en sus futuras relaciones sociales y en su relación con el mundo. El apego hacia personas con las que hemos formado vínculos duraderos nos acompaña toda la vida.

La teoría del apego es una forma de conceptualizar la propensión de los seres humanos a formar vínculos afectivos fuertes con los demás y de extender las diversas maneras de expresar emociones de angustia, depresión, enfado cuando son abandonados o viven una separación o pérdida.

John Bowlby

Junto con el trabajo de la psicóloga Mary Ainsworth, desarrolló la Teoría del Apego. Y aunque de unos autores a otros, varía ligeramente la clasificación, podríamos resumir que existen dos tipos de apego (seguro e inseguro).

Tipos de apego de la teoría del apego

Apego seguro

Apego seguro: es el apego sano;  los niños se sienten seguros y exploran tranquilamente su entorno en presencia de su cuidador principal (padre/madre/tutor/cuidador, etc.). Hay ansiedad ante la separación y alivio cuando ambos se reencuentran. Se muestran afectuosos y sociables con las personas extrañas si el cuidador principal está presente. El cuidador principal es una persona amable y receptiva con el niño.

Apego inseguro

El apego inseguro: podemos considerarlo insano para el desarrollo del niño y dentro del apego inseguro podemos encontrar el ansioso, el evitativo y más tarde se añadió el apego desorganizado.

 Apego ansioso

El apego ansioso: los niños no confían en su cuidador principal y crecen con sensación de incertidumbre, debido a la inconstancia o ambivalencia de los cuidados. Se sienten angustiados ante la separación de su cuidador, pero también tardan en calmarse cuando ambos se reencuentran. Suelen explorar su entorno de manera poco relajada con miedo a separarse de su cuidador y tienden a vigilarlo.

Apego evitativo

Apego evitativo: los niños presentan un distanciamiento emocional del cuidador principal, evitan el contacto, no suelen llorar cuando el cuidador se marcha. Suelen ser niños con altos niveles de estrés y pueden presentar problemas de relación con otras personas. El cuidador principal no proporciona al menor la seguridad que necesita, por eso el niño reacciona de esa manera.

Apego desorganizado

Apego desorganizado: ocurre cuando el cuidador principal tiene comportamientos negligentes con los niños (por ejemplo maltrato). El niño puede desarrollar miedo hacia su cuidador principal y presentar conductas inadecuadas o contradictorias. Son niños que no sabrán gestionar sus emociones.

De esta clasificación se ve claramente la importancia de un apego seguro para que el niño se desarrolle satisfactoriamente, de forma segura y con una correcta gestión emocional.

Por lo tanto el apego en los términos de la Teoría del Apego de John Bowlby es fundamental.

Pero  no hay que confundir esta teoría del apego tan importante con el término “apego” o “desapego” que utilizamos en Mindfulness.

Apego y desapego en Mindfulness

Para empezar desapego en mindfulness no se trata de deshacer el apego o los vínculos formados en la infancia o a lo largo de la vida para nuestro correcto desarrollo como seres sociales que somos; así que de ningún modo el “desapego de mindfulness” entra en conflicto con el “apego de Bowlby”.

Desapego tampoco quiere decir que nada nos debe importar, no quiere decir indiferencia emocional y no quiere decir que tengamos que ser inmunes al dolor o al sufrimiento ajeno. Tampoco es la ausencia de deseo. ¡No! Recordemos que somos humanos y las emociones son y están  y cumplen su función. Somos seres sociales, no robots.

El apego en mindfulness es uno de los obstáculos para nuestro desarrollo, un lastre que no nos deja avanzar. El apego es estar aferrados a aquello que no nos deja crecer ni madurar como personas

Un ejemplo de apego puede ser estar sosteniendo una relación de pareja insostenible, dolorosa o perjudicial por no ser capaces de soltarla (por falta de recursos psicológicos, de inteligencia emocional o de otras muchas variables en las que no vamos a entrar ahora).

El apego es un miedo constante a perder o una necesidad constante de ganar. El apego tiene que ver con la necesidad excesiva e insana de controlarlo todo y a todos (incluidas nuestras emociones, pensamientos, sensaciones, vivencias, personas cercanas, etc).

El desapego está por tanto relacionado con esa actitud básica de mindfulness que llamamos soltar. Soltar, como hacen los árboles caducos en otoño con sus hojas. Sin dolor, de forma natural, porque todo son ciclos o etapas en este camino de la vida.

Soltar, como hacen los árboles caducos en otoño con sus hojas. De forma natural. Dejando marchar para descansar y después coger fuerzas para brotar en primavera.

En mindfulness el desapego no es doloroso; se produce el desapego cuando la persona ha pasado por otras fases anteriores, siendo el desapego la última fase de desprendimiento natural de aquello que nos impide crecer.

Podéis consultar esta actitud básica al final del texto sobre las 7 actitudes básicas de mindfulness del siguiente enlace (actitud básica de ceder)

Como veis, el apego es necesario para el desarrollo de la persona (concretamente el apego seguro de Bowlby) y también es fundamental el desapego de Mindfulness. Ambos se complementan.

También podríamos explicar que es la “defusion” en la Terapia de Aceptación y Compromiso (que tiene relación con el desapego) pero… mejor en otra ocasión.

Feliz momento.

Este sitio web utiliza cookies para su correcto funcionamiento y para garantizar una correcta experiencia de usuario de acuerdo con nuestra política de privacidad. Al hacer clic en “Acepto”, consiente su uso.