Para mí «caminar por montaña» no es una actividad deportiva, ni siquiera diría que es una actividad placentera. No quiero considerarlo “actividad” ni me considero “montañera”. Para mí caminar por montaña es una manera de acercarme a mí misma, de acercarme a algo todopoderoso, a las partículas que forman la realidad esencial de todo lo vivo, a la inmensidad que entrelazando los elementos de fuera y dentro generan un universo infinito del cual formamos parte.
La idea de ese día era ir al #Pirineo francés a hacer una rutita hacia el Pico Lustou. Pero al llegar al túnel de Bielsa estaba cortado por una avería en un camión, así que no pudimos pasar a Francia. Tuvimos que tomar decisiones rápidas, pues el día ahora es muy corto, yo camino despacio y había que ponerse en marcha cuanto antes. ¿La decisión? Reubicamos la dirección hacia el Valle de Pineta.
He estado en #Pineta pocas veces, pero las veces que he andado por ahí, el 100% de las veces, me ha llovido con intensidad. Mi primera vez fue en los años 80, con mis padres. Llegamos al Pirineo en un 2CV de aquellos que parecían de juguete. Plantamos la tienda (una canadiense inmortal) en el cámping en agosto. Por la noche comenzó la tormenta, el cámping se inundó, la tienda se inundó y terminamos la noche metidos en el coche. Hasta dentro del coche llovía. Afortunadamente creo que no hubo heridos ni fallecidos, solo algunas tiendas quedaron inservibles. Nuestra canadiense llena de barro sobrevivió. Tuvimos que marchar a Valencia.
En otra ocasión, teniendo yo ventipico años, fui con mi pareja de entonces. Plantamos una tienda iglú fuera del cámping, pero cerca del río. Comenzó a tronar… comenzó a llover… miré al Cinca y le dije a mi compañero: “larguémonos de aquí ya”. Ni desmontamos la tienda, nos metimos en el coche y nos alejamos del río. Cuando pasó la tormenta fuimos a ver si la tienda seguía en su lugar. Allí estaba, toda empapada. La recogimos y nos marchamos a Valencia.
Tercera vez que yo recuerde, esta vez sin tienda de campaña, me alojé en unos apartamentos en Bielsa. La meteo nos permitió acercarnos hasta pasado el bosque que va desde el aparcamiento de Pineta, en dirección a la cascada del Cinca. No pudimos subir hacia el Balcón de Pineta porque había neveros y además el cielo amenazaba lluvia. Dimos alguna vuelta por los Llanos de la Larri y, por supuesto, nos mojamos. De esto hace ya años.
El 100% de las veces que he estado por el Valle de Pineta me ha llovido. Y el 100% de las veces las vistas de las paredes del Valle han sido un bello espectáculo visual imposible de describir.
Esta última vez, sin haberlo previsto, y sabiendo que Aemet de Montaña avisaba que por la tarde podría llegar viento y lluvia, decidimos subir al Balcón de Pineta y ver hasta dónde llegábamos. Tal vez Marboré, tal vez TucaRoya, tal vez llegar al Collado de los Astazus… tal vez darnos media vuelta en la cuesta infinita que sube al Balcón… ¿quién sabe?
Si mi actitud cuando camino por montaña es de humildad profunda, cuando camino en Pineta me convierto internamente en una vulnerable e ínfima realidad consciente de que el poder silencioso que tiene ese lugar puede destruirme cuando quiera. Necesito aceptar eso completamente para poder admirar la belleza y grandiosidad que habita en Pineta. Necesito ser consciente de que mi ser desaparece integrándose sin pretensiones en la dureza del calor, del frío, de la lluvia, del viento o la nieve para poder dar pasos ante lo que yo considero Dios.
La subida del Balcón se me hizo infinita. Las vistas del Valle de Pineta iban siendo más espectaculares a cada paso. Finalmente, al llegar allá arriba y sentir aquel paisaje que no soy capaz de describir, comprendí nuevamente esa realidad de conexión con el medio natural, de conexión con la quietud y el silencio interno envuelto en un estado de conciencia a medio camino entre la gratitud y la hiper-realidad. Soledad absoluta. Soledad de la buena.
Monte Perdido y compañía estaban nevados y eran los centinelas de cualquier acontecimiento que hubiese por allí. Me dicen que es un lugar muy transitado por montañeros porque es realmente espectacular, sobre todo en verano. Pero ese día, excepto nosotros, no había nadie.
Llegamos hasta el Ibón de Marboré. Me lo imaginaba pequeño, pero es un lago bastante grande. Al fondo se veía el refugio de Tucarroya y a la izquierda los Astazus. Habíamos tardado mucho tiempo en llegar allá arriba, la cuesta de vuelta iba a ser igual de larga que la subida y el día dura poco. Después de flipar mucho, dimos media vuelta para bajar por el mismo lugar que habíamos subido. La cuesta más infinita de mi vida.
Se nos hizo de noche ya en el bosque y empezamos a escuchar los sonidos de los animales nocturnos acompañados del sonido del Cinca. Magia para los oídos. El coche estaba en el aparcamiento. Justo al cerrar la puerta del coche, comenzó a llover en Pineta. No me lo podía creer. Pineta permitió esta vez que estuviésemos allí. Nos regaló un día inolvidable no exento de mucho calor, viento y después mucho frío que no olvidaré jamás.
Al día siguiente la subida al Balcón amaneció con Nieve. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. Cuando la naturaleza habla… más le vale al ser humano callar, escuchar y asumir.
Para mí caminar por montaña no es una actividad deportiva, ni siquiera diría que es una actividad placentera. No quiero considerarlo “actividad” ni me considero “montañera”. Para mí caminar por montaña es una manera de acercarme a mí misma, de acercarme a algo todopoderoso, a las partículas que forman la realidad esencial de todo lo vivo, a la inmensidad que entrelazando los elementos de fuera y dentro generan un universo infinito del cual formamos parte.
Si una de las características del #autismo es percibirlo todo, vivirlo todo con tanta intensidad, me quedo con ello. Mi incansable búsqueda de cómo poder adaptar mi vida a estar en mayor contacto con lo que me hace experimentar realidades trascendentales y espirituales como las que vivo en montaña continúa.
“El cuerpo vaga por las montañas y el espíritu se libera”
Ninguna de las fotos es capaz siquiera de acercarse a la grandiosidad de lo vivido allí. Así que pongo una cualquiera.
Feliz día. Feliz momento.
https://nievescasanova.es/libros/
Comentarios recientes