Como casi todo, la mejor época depende de cada uno.

¿Prefieres caminar con calor o con frio? ¿Prefieres encontrarte mucha o poca gente en el camino? Piensa también en los colores que se pueden encontrar en otoño o primavera (me refiero a los colores en los árboles y las flores).

Yo personalmente, adoro el otoño y la primavera. En primavera el monte está precioso: las plantas y los árboles florecen, por lo que es un espectáculo para los sentidos. Los animalitos están despertando de su letargo invernal… todo está lleno de vida. Puede llover, sí. Pero la lluvia es un regalo.

En otoño lo mismo… si pasas por un camino con árboles de hoja caduca, el otoño regala unos colores amarillos, anaranjados y rojos en los árboles que son una maravilla.

En invierno los colores son mucho más apagados, pero con un poco de suerte puedes encontrar nieve en algunas etapas… la nieve regala imágenes que parecen postales. O la lluvia… aceptar caminar bajo la lluvia durante horas te puede llevar a un estado meditativo muy interesante. Precioso.

Una de las etapas que siempre recordaré fue la primera vez que caminé durante casi 12 horas bajo una intensa lluvia. Al final de la etapa algo dentro de mí había cambiado (y algo fuera de mí también: la piel empapada durante horas se había tornado de un blanco mortecino bastante feo jajaja).

Y en verano lo bueno es que hay muchas horas de luz para poder caminar, que la mochila es más ligera y que puedes tumbarte en el camino bajo un árbol a esperar que pasen las horas de más calor, por lo que la siesta es casi obligatoria. Yo suelo evitar el verano para camina

r, pues el calor me agobia y me cansa (las siestas me las echo siempre en caso de que no llueva, incluso en invierno si hace buen tiempo jijij. Soy una adicta a tumbarme en el suelo para descansar y quedarme mirando al cielo…

En una siesta en el camino aragonés, estábamos mi compañero y yo tumbados en el camino. Estuvimos tal vez más de una hora. Los buitres empezaron a arremolinarse en el cielo sobre nosotros… mmmm…).  La primavera, el otoño y el invierno, para mí, son las mejores fechas. Por otra parte, hay gente que no soporta caminar con frio, que lo pasa mal… y hay peregrinos todoterreno, que haga calor, frío, lluvia, nieve, etc. lo disfrutan igualmente al máximo.

El tema de las masificaciones también es importante para algunos. Hay peregrinos a los que no les importa caminar en romería. Otros no lo soportan. Durante los meses de mayo a septiembre suele haber más peregrinos en la mayoría de los caminos. También hay caminos muy poco masificados en los que puedes no encontrar a nadie o casi nadie en cualquier época del año.

En fin, que para gustos… en función de tus preferencias, elige tus caminos…