Aquí tienes un audio de mindfulness para dormir. Para inducir a un sueño profundo y reparador.

Pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo. La cantidad necesaria de sueño en el ser humano suele ser de unas 8 horas diarias aunque depende de factores biológicos, conductuales y ambientales; la forma en que actúan estos factores varía considerablemente de unas personas a otras. Hay personas buenas dormidoras y personas malas dormidoras. Además existen las personas matutinas y vespertinas.

Cuando no se duerme adecuadamente hay un menor rendimiento cognitivo, baja la concentración, fallos de memoria, cambios bruscos de humor y alteraciones en el proceso de toma de decisiones.

Aunque existan decenas de trastornos del sueño, unos más graves que otros y muchos requieren de tratamientos médicos con fármacos  (tanto psiquiátricos como neurológicos, por estar muchas veces asociados a otros trastornos) o de terapia psicológica, os voy a contar un poco sobre el insomnio  que, según los estudios, es el trastorno del sueño más frecuente en la población.

El insomnio es un trastorno caracterizado por la reducción de la capacidad de dormir como consecuencia de factores psicológicos, biológicos y/o ambientales.

Dado que la necesidad de sueño está determinada por diferentes factores (edad, sexo, patrones de sueño, etc.) debemos valorar en cada caso particular qué grado de patología supone esta disminución de la capacidad de dormir; es decir, el insomnio constituye una queja subjetiva, aunque en todo caso se caracteriza por:

-Latencia de sueño prolongada.

-Despertares.

-Dificultad para reestablecer el sueño.

Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños, sería tomado por loco.

Sigmund Freud

Tipos de insomnio

  • Transitorio o situacional (días o semanas de duración).

Factores que pueden provocar insomnio: las alteraciones ambientales, los cambios horarios y las crisis emocionales agudas (la luz, el tipo de colchón, el ruido, turnos de trabajo, vuelos transcontinentales, problemas laborales o familiares etc.)

  • Persistente (meses o años).

La mayor parte de los insomnios crónicos están relacionados con problemas médicos, psiquiátricos o conductuales (dolor crónico, trastornos de personalidad, arritmias, etc.)

  No obstante, hay algunos pacientes que presentan insomnio persistente en ausencia de una patología.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra calidad de sueño?

  • Intentar llevar una buena rutina de acostarnos y levantarnos siempre a la misma hora.
  • Hacer ejercicio físico diariamente, pero NO justo antes de acostarnos (buenos paseos sientan de maravilla, pero cualquier ejercicio es bueno).
  • Alimentarnos correctamente, intentando no cenar demasiado.
  • No mirar el pc, ni el teléfono móvil justo antes de acostarnos, pues la luz que despide confunde al cerebro, piensa que es de día y nos activa.
  • Considerar la cama “nuestro lugar de descanso”. El día ya ha terminado y nos disponemos a darle al botón de “desconectar del día” de nuestro cerebro. Ese botón imaginario es fundamental.
  • Practicar mindfulness a diario nos ayudará a crear ese botón al que me refiero en el párrafo anterior.
  • Podemos practicar una meditación guiada para inducir al sueño cuando estemos ya en la cama dispuestos a dormir.

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