¿Qué es la neurobiología de mindfulness?

Son las áreas cerebrales implicadas en la práctica de mindfulness.

¿Qué es mindfulness?

Es una forma de prestar atención conscientemente al momento presente, sin juzgarlo. Puede implicar enfocarse en la respiración, las sensaciones corporales o simplemente observar los pensamientos y emociones que surgen, sin aferrarse a ellos. Y aunque puede sonar simple, tiene un impacto poderoso en nuestra neurobiología.

Imagina que tu cerebro es un músculo, y el mindfulness es el entrenamiento que lo fortalece. Cuando practicamos mindfulness, estamos activando ciertas áreas del cerebro y fortaleciendo conexiones neuronales clave.

Aunque la investigación en este campo sigue en desarrollo, se han realizado estudios que han revelado algunos de los posibles efectos de la práctica de mindfulness en el cerebro y, por tanto, en nuestra vida cotidiana.

Algunos de los efectos de mindfulness en el cerebro

  • Corteza prefrontal: una región importante para las funciones ejecutivas (permiten programar, organizar, regular y controlar nuestra conducta de manera flexible y adaptativa). Se ha observado un aumento en la actividad y el grosor de la corteza prefrontal en individuos que practican mindfulness de manera regular.
  • Amígdala: es una estructura cerebral relacionada con las respuestas emocionales, especialmente el miedo y la ansiedad. Nada que ver con la garganta jejej. Algunos estudios han encontrado que la práctica de mindfulness puede estar asociada con una disminución de la actividad de la amígdala y una reducción en los niveles de estrés y ansiedad.
  • Hipocampo: juega un papel importante en la memoria y el aprendizaje. Se ha observado que la práctica de mindfulness puede estar relacionada con un aumento en el tamaño y la actividad del hipocampo, lo que podría tener efectos positivos en la memoria y la capacidad de aprendizaje.
  • Ínsula: es una estructura cerebral todavía bastante desconocida, involucrada en la conciencia interoceptiva (la interocepción es el sentido que con el que percibimos las sensaciones corporales) y la regulación emocional. Algunos estudios han sugerido que la práctica de mindfulness puede estar asociada con cambios en la ínsula, lo que podría mejorar la capacidad para reconocer y regular las emociones. Y desde luego, en mindfulness trabajamos mucho la interocepción, prestando atención a los latidos del corazón, por ejemplo.
  • Red Neuronal por Defecto: Durante la práctica de mindfulness, se ha observado una disminución en la activación de la RND. Esto implica una reducción en la tendencia de la mente a divagar ya seguir pensamientos automáticos o patrones de rumiación (como ocurre en la ansiedad o depresión). En su lugar, se fomenta una mayor atención y conciencia del momento presente.

 

¿Te gustaría saber mucho más sobre mindfulness y aprender a practicar?

En la Guía Avanzada de Mindfulness – Teoría y Práctica, redactada con la colaboración de la doctora en biología María Sánchez, tienes todo lo que necesitas saber para comenzar con la práctica conociendo a ciencia cierta lo que estás haciendo. Tienes además un montón de referencias bibliográficas por si quieres convertirte en persona experta. Puedes encontrarla aquí.

 

Nieves Casanova. Caminante, consultora, escritora y fan de la pizza.
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