No recuerdo en qué año (tendría que mirar la fecha de la denuncia) entraron a robar en varias viviendas del edificio donde vivían mis padres. También en la vivienda de mis padres. ¿Qué robaron? Pues robaron algo de dinero que había en casa y robaron también los recuerdos de mis abuelos y abuelas “las joyas” que llamábamos nosotros. No sé a qué cantidad de dinero subiría aquello, pero no mucho. Fue más la pérdida de lo que representaba que el valor económico que tenía. También robaron el ordenador portátil de mi madre que no era demasiado bueno y alguna cosa más.

Resulta que en casa de mis padres yo guardaba un maletín de esos que lleva una clave numérica para poder abrir. Destrozaron ese maletín, rompieron el mecanismo y lo abrieron.

Obviamente esperaban encontrar algo con mucho valor económico. Pero afortunadamente solo encontraron libretas escritas y papeles sueltos.

 Todos mis escritos que guardaba ahí en unas libretas desde que era una cría estaban removidos, pero estaban todos (comencé a escribir desde muy niña y comencé a guardar escritos cuando tenía 12 años). Me puse a llorar de alegría cuando vi que estaban todos. Esos escritos tan íntimos son mi vida. No importa que tuviese 12 años o 30.

Para mí, lo que somos en el presente es en parte por lo que  fuimos y vivimos en el pasado. El pasado ya pasó, pero formó las bases y parte de los cimientos de las personas que somos. Los instantes vividos son instantes, a veces muy fugaces. Sin esos instantes no existiríamos.

Yo animo a todo el mundo a que se reconcilie consigo mismo y con su pasado, sea el que sea que haya sido. Porque en parte gracias a ese pasado somos las personas que somos ahora. Pero eso será motivo de un post.

He estado toda la vida escribiendo mis sensaciones. Me servía de terapia para liberar, para soltar y para autoconocerme. También escribía las sensaciones durante la meditación y a veces cuentos cortos o historias inventadas, pero siempre proyectando lo que llevaba dentro.

Esos escritos a veces eran muy conscientes y otras veces estaban escritos de forma semiautomática, incluso algunos están escritos a máquina con los ojos cerrados, en un estado mental de trance o de meditación, me da igual el nombre que le queramos poner.

Esos textos no los tengo publicados en ninguna parte, siguen en formato papel y sigo a veces escribiendo con bolígrafo en esas libretas.  Tampoco tienen valor económico, porque representan mi vida, y mi vida no está en venta – al menos ahora mismo, que con los tiempos que corren… ¡vaya usted a saber!-. Y para aquellas personas que entraron a robar tampoco tenían valor ¡aleluya!

Ahora con los nuevos tiempos, las redes sociales cibernéticas y todo aquello que compartimos en ellas, incluidos nuestros textos quedan algo desprotegidos, así que por eso he decidido hacer una recopilación de unas pocas reflexiones que he ido escribiendo para las redes sociales y las traslado aquí, para que queden protegidas bajo el registro legal y el amparo de mi web. Ale pues. Este será un post en constante actualización (última actualización 24-11-2020). Espero lo disfrutéis.

Y si queréis compartir, yo quedo encantada. Siempre y cuando citéis la fuente. No pongo las imágenes porque ocupan mucho espacio en el servidor y me toca pagar más ¡uysssss!

Muchas gracias por ser y estar,

Nieves Casanova

“La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.”

Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual

Recopilatorio de Textos y Reflexiones personales

Lo único permanente es el cambio

Pero solemos aferrarnos a las personas, a las situaciones y a las cosas como si fuesen a estar ahí siempre. Y cuando las perdemos o desaparecen o se van, o cambian de forma o mueren, entonces sufrimos.

Muchas veces no somos realmente conscientes de la impermanencia constante de cada instante (rima y todo 😀 )

Cuando logramos aceptar ese cambio y esa impermanencia de los momentos, es cuando nuestro sufrimiento disminuye.

Como hemos dicho, la muerte también produce un cambio y suele generar sufrimiento. Os comparto una famosa parábola budista: “la parábola de la semilla de sésamo”.

Buda se encontraba dando enseñanzas en una aldea cuando se le acercó una madre desesperada porque su hijo había fallecido (en psicología se acepta la muerte de un hijo como uno de los mayores sufrimientos para el ser humano). Le pidió alguna palabra de consuelo para calmar su dolor. Buda le dijo que le trajese una semilla de sésamo de alguna casa donde no hubiese muerto ningún familiar en los últimos años. a las pocas horas volvió a aparecer la mujer sin la semilla de sésamo. No había encontrado ninguna familia en la que no hubiese habido nngún fallecimiento en los últimos años y no estuviese sufriendo por ello. La mujer comprendió el mensaje: el sufrimiento es universal e inherente a la naturaleza humana. Y entonces pudo hacer el duelo”.

Convierte el ahora en tu hogar

¿Te has mudado de casa muchas veces? ¿Has cambiado de lugar de residencia? ¿Dónde sientes que está tu hogar?

Consideramos “hogar” ese lugar en el que nos sentimos seguros, a gusto, es mucho más que una casa. Es un espacio de confort.

Algunas personas consideran la montaña su hogar. Otros su casa. Otros la casa de sus padres, de sus hijos o de su familia. En cualquier caso el hogar puede ir variando a lo largo de la vida.

Caminando un día por el Pirineo, sentí que ese era mi hogar. Me siento bien en la montaña, me siento segura, a gusto. Siento que es mi sitio. Y pensé en un centro comercial… y no sentiría un centro comercial abarrotado de gente como mi hogar.

Entonces se me ocurrió que si recurrimos al “hogar” interno, ese que se encuentra dentro de nosotros mismos, entonces nos sentiríamos en casa siempre. Tanto si nos encontramos físicamente en una casa de nuestra propiedad o si nos encontramos en la montaña o en un centro comercial.

Si ese hogar interno conseguimos fusionarlo con el “ahora”, puesto que el presente es lo único que existe, entonces siempre, en cualquier momento y lugar, nos sentiríamos tan cómodos como en casa.

Es cierto que el contexto externo influye, claro. Pero podemos aproximarnos a sentir el “ahora” como nuestro hogar con la práctica meditativa. Con Mindfulness prestamos atención, observamos sin juzgar nuestro entorno, sea el que sea. También podemos observarnos a nosotros mismos, sin juzgarnos, simplemente siendo.

Cuando prestamos atención plena al presente, todo lo demás desaparece; pasando así el momento del “ahora” a ser único, a ser protagonista principal de nuestra existencia. A ser nuestro hogar.

El miedo

Una de las emociones básicas y conocidas por todos. El miedo a veces paraliza y otras veces nos hace salir corriendo.

El miedo es muy útil para la supervivencia humana y animal. El problema llega cuando un miedo nos impide conseguir aquello que deseamos, cuando nos paraliza o nos hace salir corriendo y en realidad desearíamos no hacerlo. No pasa nada, creo que todos hemos pasado por eso alguna vez en la vida.

Mindfulness es una herramienta fantástica para la gestión emocional, por supuesto también para la gestión del miedo. Muchas personas tienen sus miedos perfectamente identificados, otras personas no.

Creo que el primer paso para gestionar el miedo es ser capaz de identificarlo. ¿Cómo? Cuando sientas miedo, si la situación lo permite, en lugar de intentar eliminarlo  párate a sentir cómo se manifiesta en tu cuerpo. En los latidos del corazón si es el caso, en la sudoración, en la sequedad de boca o en la tensión muscular, etc. o de la forma que se te manifieste a ti. Simplemente siéntelo.

Observa tu cuerpo y las sensaciones que ese miedo provoca en tu cuerpo. De esta forma estarás siendo más consciente de esa emoción. Y  a continuación, cuando ya seas perfectamente capaz de identificar el miedo en tu cuerpo, puedes hacer lo mismo con tus pensamientos… darte cuenta de tus pensamientos, qué pensamientos vienen a la cabeza cuando tienes miedo… y por supuesto, después de tu conducta… ¿qué es lo que haces cuando tienes miedo? ¿Qué es lo que te impide hacer ese miedo? ¿Qué te obliga a hacer?

Toda esa atención para reconocer una emoción. Y una vez esté bien reconocida, ya se puede gestionar. Podemos conseguir que, incluso estando ese miedo, no nos paralice ni nos impida hacer aquello que queremos.

Nadie dijo que fuese fácil. Pero tampoco es imposible. Constancia. Feliz momento.

Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta

Una de mis frases favoritas y que hemos podido sentir y comprobar a través de la meditación: «Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta» – Jung.

Estamos siempre ansiando conseguir cosas, tener cosas, nos maravillamos por paisajes externos, a veces también nos desagradan. Pero el allá afuera, todo eso que nos rodea no es lo que nos trae la paz.

La verdadera paz nace de dentro. Y a veces cuesta mirar hacia adentro cuando nos dejamos llevar por la vorágine del mundo externo.

Considero que cada vez es más necesario mirarnos hacia adentro, conocernos, descubrirnos… y eso se consigue en parte con la meditación. También con la meditación mindfulness, pues observándonos a nosotros mismos con atención plena comenzamos a ser conscientes de lo que pensamos, de lo que sentimos, de quiénes somos en realidad. Comenzamos a despertar de un letargo interno al que nos hemos acostumbrado por las prisas y el contexto que nos rodea.

Mirar hacia adentro nos hace despertar de ese letargo. Y eso es fundamental para el desarrollo personal, para seguir aprendiendo; para evolucionar y también para aprender a relacionarnos con el “afuera” de una forma más adaptativa para nosotros.

Bases de la comunicación humana

Nada seríamos sin lenguaje, sin imaginación, sin empatía y sin memoria.

Creo que son las bases para que la comunicación humana sea posible y satisfactoria. Y para que 3 peregrinos (o los que sean) caminen en armonía, a veces juntos, otras veces separados. Y que no importen las velocidades, las distancias o los silencios.

En el camino y en la vida las bases de las relaciones humanas son las mismas.

Buen Camino. Feliz momento 

Diferentes enfoques

¿Desde cuántos enfoques o posiciones diferentes podemos percibir una misma cosa/situación/pensamiento/emoción?

Más de uno, sin duda.

Puedo estar mirando al horizonte hacia el sur desde la cima del Penyagolosa, Gegant de Pedra.

Pero también podría mirar al horizonte hacia el sur desde su base, y la vista sería completamente diferente.

A veces, para ver las cosas de forma diferente, es necesario cambiar la perspectiva. 

Feliz momento.

Pensamientos estancados

A veces, algunos pensamientos se quedan ahí estancados. No se mueven. Se quedan mermando nuestro presente, rascando como una lija, desgastando. ¡Ni frotando con lejía se van! 

Y cuantos más esfuerzos hacemos por quitárnoslos de encima, más fuerza cogen, más desgastan y más complicado parece deshacerse de ellos, además de que tanto los pensamientos como el esfuerzo titánico que hacemos para controlarlos nos dejan «para el arrastre» (expresión muy utilizada por mi madre)

¿Y si el truco está en no luchar contra esos pensamientos concretos? ¿Cómo?

Toda la vida intentando controlar la vida y resulta que a veces, no se trata de controlar, sino de fluir y volar. De aceptar. De no hacer tantos esfuerzos en eliminar cosas que no se pueden eliminar.

Se trata de aprender a caminar con eso que nos molesta sin aferrarnos a ello.

Feliz momento.

Somos curiosos por naturaleza

Podemos decidir asomarnos, a ver qué hay al otro lado de la puerta o no hacerlo. Pero somos curiosos por naturaleza.Es así como aprendemos, encontramos, descubrimos y nos desarrollamos como personas.

La curiosidad puede manifestarse hacia afuera y hacia adentro… investiguemos… e «investiguémonos». 

Feliz momento. 

Buscadores de sentido

Podemos ser eternos buscadores de sentido

Pero por muchas vueltas que demos… no encontraremos allá afuera lo que no seamos capaces de encontrar acá adentro. 

Podrás recorrer el mundo, pero tendrás que volver a ti

Krishnamurti

Metamorfosis

Metamorfosis, mutación, transformación… 

Bueno, bien… lo podemos llamar así.

Pero… creo que en realidad la esencia de la persona nunca cambia. 

Lo que puede cambiar es la forma en que esa esencia se relaciona con uno mismo y con el mundo.

Cuando estudiaba psicología de la personalidad, nos explicaron entonces muchas características que conforman nuestra personalidad.

Podríamos resumir mucho y sin matices diciendo que la personalidad es una combinación entre temperamento y carácter y cómo nos relacionamos con el mundo con esa combinación impregnada. Sí, también hay diferencias entre ambos términos: según la psicología el temperamento es innato y no modificable, mientras que el carácter es adquirido y sí es modificable.

Por lo tanto sí se puede cambiar nuestra forma de relacionarnos con el mundo (es uno de los motivos de por qué las terapias son efectivas, porque nos ayudan a cambiar nuestra relación con el mundo en caso de que la relación que tengamos no nos guste o resulte problemática para nosotros).

Pero no voy a profundizar en la personalidad desde el punto de vista psicológico. Voy a contar algo mucho más metafórico.

¿Os acordáis del gusano y la mariposa? El gusano atraviesa una metamorfosis para poder volar.

Cuando se habla en los términos de esta metáfora, siempre se considera a la mariposa como un ser liberado y hermoso, mientras que el gusano siempre iba arrastrándose, no podía volar y podía ser más vulnerable a depredadores.

Los gusanos además no suelen causar mucho agrado, mientras que las mariposas suelen gustar mucho más.

En caso de que queramos considerar a la mariposa como ese ser bello, perfecto y libre, que por fin dejó su antigua apariencia fea y rastrera de gusano… pensemos ahora y reconozcamos que la mariposa jamás hubiese sido quien es sin su anterior presencia de gusano.

Aunque nos pueda gustar más o menos nuestro pasado, gracias a ese pasado somos quienes somos ahora. Podemos atravesar muchos cambios, metamorfosis o mutaciones. En realidad estamos en constante cambio; pero en todo caso el gusano que éramos nos ha proporcionado la posibilidad de esa mutación.

Sin gusano no hay mariposa 

Nieves Casanova

Reconciliémonos con ese gusano, aceptémoslo; reconozcamos los aprendizajes que nos proporcionó ese gusano, abracémoslo y agradezcamos siempre.

Después podemos soltar y volar. 

En mi caso personal, cuando releo mis escritos de hace muchos años, cuando era chiquilla, después adolescente, después un poco más mayor… veo que en esencia sigo siendo la misma chiquilla de entonces que practicaba meditación.

Lo que sí ha ido cambiando es mi forma de relacionarme con el mundo. Y hablando con otras personas, sienten que les ocurre lo mismo.

Somos gusanos y somos mariposas. A veces caminamos, a veces nos arrastramos y a veces volamos. A veces gustamos y a veces no tanto… pero seguimos siendo nosotr@s

Vía de escape

Atención plena a aquello que nos ocurre, a lo que sentimos, a lo que pensamos… sea lo que sea, nos guste o no.  A veces, tendemos a negar el dolor o a actuar como si no estuviera ocurriendo. Es como una especie de reacción de «vía de escape» para no hacer frente a lo que nos atormenta. Pero siempre es mejor mirar al miedo a los ojos y a partir de ahí comienza la transformación.

No nos curaremos del sufrimiento hasta que no lo hayamos experimentado plenamente

Marcel Proust

Elegir y decidir

Cuando vamos por ahí de ruta y se nos presentan varias opciones… la elección de un camino, implica la renuncia de otro. 

Pero en lugar de «renunciar» digamos simplemente «soltar». La palabra «soltar» en Mindfulness tiene una connotación positiva y suave, sin dolor; dejar pasar de forma natural, como hacen los árboles caducos en otoño con sus hojas. 

Soltar y fluir, caminar y elegir

Nieves Casanova

¡Vamos! Buenos días. Feliz momento

Cimientos

Es importante tener unos buenos cimientos para, en caso de terremoto, no desplomarnos.

Como hacen los arquitectos con los edificios o hace la naturaleza, arquitecta de la vida por excelencia, con los árboles. 

Lo mismo ocurre con nuestra personalidad. Unas buenas raíces en la infancia, con un apego seguro, es importante para tener una personalidad adaptativa y estable en la edad adulta.

Vivir

La única manera de VIVIR con mayúsculas es captando cada paso, cada momento, cada instante como única e irrepetible. Comparable a otros momentos, tal vez, pero no igual. La atención plena es la clave. 

La única manera de vivir es aceptando cada minuto como un milagro irrepetible

Tara Brach

Feliz momento.

El autoconocimiento es la base del desarrollo personal

No podemos desarrollarnos satisfactoriamente si no nos conocemos.

Si somos conscientes de cómo pensamos, de cómo sentimos y de cómo actuamos, podremos ser capaces entonces de mantener, cambiar o potenciar aquellos pensamientos y conductas que identifiquemos. Llevándolos al terreno de lo adaptativo y de aquello que sea mejor para nosotros y para los otros.

El desarrollo personal es una constante desde que nacemos, pero poniendo atención plena, el camino del desarrollo puede ser apasionante y satisfactorio.

Nieves Casanova

Feliz momento.

Fuego

Reconcíliate con tu pasado para que no te moleste en el presente.

Y me acabo de dar cuenta de que está todo cerrado… ¿festivo? Claro: día de San Juan y Juana. Felicidades a los agraciados  Y este día festivo me lleva al fuego. Y el fuego me lleva al “aquí y ahora” 

Aquellos que estamos familiarizados un poco con el fuego y a veces le damos un simbolismo purificador, hacemos esos rituales de “quemar aquello pasado que no nos gustó”. Por ejemplo: escribir lo que no nos gustó del pasado en un papel y quemarlo en una hoguera. O encender una vela, hacer una meditación con fuego, etc.

En todo caso, para mí ese “quemar” NO es “destruir”, puesto que es imposible destruir algo que ocurrió. En realidad cualquier tiempo pasado nos pertenece, nos moldeó de alguna forma. Incluso aunque no permanezca en nuestro recuerdo, forma parte de nuestra historia. Sin ese pasado no seríamos quienes somos ahora.

Más que un fuego que destruye, es un fuego que reconforta, que reconcilia y recupera todos aquellos aprendizajes del pasado; los transmuta en aprendizaje presente y los integra en nuestro conocimiento. Todos los aprendizajes, nos agradaran en el pasado o no. No importa. Todo es bienvenido al ritual del fuego. ☯

Y puesto que no podemos cambiar algo que no podemos aceptar, el primer paso es aceptar.

Por lo tanto el fuego no es destrucción. El fuego es aceptación, integración y transformación de todas aquellas vivencias que nos han ido convirtiendo en las personas del presente: en quienes somos, aquí y ahora.

Multitarea y estrés

Hubo una época en que era una “experta” en la multitarea, por necesidades del guión.

Hablaba por teléfono resolviendo las preguntas de los ciudadanos mientras tecleaba datos en el ordenador e intentaba a la vez conversar e intentar que la persona que tenía delante sentada en la silla, revisara bien toda la documentación y la firmara si estaba bien. Además, a la vez me tocaba vigilar a algunos niños que andaban sueltos por la oficina tocando los expedientes y haciendo gestos a los padres para que los cogieran.

Así durante horas con pequeñas pausas. ¿Cómo terminaba yo la jornada? Más cansada que si hubiese hecho una etapa de 40 km caminando. Mucho más. Estresada y agotada. 

No estamos diseñados para hacer 200 cosas a la vez. 

Si prestamos atención plena en un punto, hace que el foco se centre en ese punto y todo lo demás desaparezca. 

No somos mejores por hacer muchas cosas a la vez. Simplemente, nos estresamos más. A veces es inevitable, porque la situación así lo requiere. Pero otras veces, sí podemos elegir.

Yo elijo ahora comerme estas cerezas con atención plena. Fijándome en cada una de ellas. En su color, textura, sabor, cambiando el foco a cada detalle de cada una de ellas. Desde que la cojo con los dedos hasta que termino tragándola. Este ejercicio sí es desestresante, baja nuestras revoluciones. Nos equilibra. Si no se consigue hacer al principio es porque estamos demasiado acelerados. Es un toque de atención de que tenemos que bajar las revoluciones internas.

Os dejo en este enlace: Meditación de la pasa
un ejercicio de meditación de la pasa (se puede hacer con cualquier alimento), para que lo hagáis con tiempo y con calma. Para disfrutarlo.

Feliz momento.

Ser conscientes

¿Cuántas veces al día tenemos algún pensamiento? A todas horas.

¿Cuántas veces al día prestamos atención plena a esos pensamientos?

¿Cuántas veces al día tomamos conciencia de lo que estamos sintiendo?

¿Cuántas veces al día nos damos cuenta de la posición que adopta nuestro cuerpo en un momento determinado?

¿Cuántas veces al día ponemos la atención en la respiración?

¿Nos damos cuenta de las reacciones fisiológicas involuntarias que ocurren cuando sentimos alguna emoción?

¿Y qué pasa con nuestra voz? ¿Somos conscientes de qué volumen tiene cuando hablamos dependiendo de la conversación? ¿Nos damos cuenta de cómo va cambiando el volumen o la entonación?

¿Y al caminar? ¿Somos conscientes de cómo pisamos el suelo?

La respuesta a todo eso: mindfulness, prestar atención, darnos cuenta quitando el piloto automático.

Mindfulness es la capacidad humana básica y universal, que consiste en la posibilidad de ser conscientes de los contenidos de la mente en este momento

Vicente Simón

Meditación y realidad

Hay momentos en mis estados de meditación que dejo de percibir mi realidad tal y como la conozco de diario en estado normal de vigilia. 

Cuando doy por finalizada la meditación y hasta que vuelvo al estado “normal” pasa un tiempo. A veces más y a veces menos.

El camino de regreso al estado de vigilia, lo hago a través de mi memoria.

Gracias a la memoria recuerdo quién soy, que personaje represento, cuál es mi mochila habitual. Gracias a la memoria me identifico de nuevo con mi personalidad.

La personalidad es como una mochila donde vamos metiendo los aprendizajes de vida, las experiencias, todo lo aprendido e interpretado a través de nuestros filtros.

Cada persona llevamos una mochila diferente. Muchos, una mochila muy parecida. Pero incluso aunque sea una mochila de la misma marca y modelo y color (por poner la metáfora), en ningún caso será la misma mochila que la de otra persona. Una estará con arrugas en un lugar, más llena o más vacía, pesará más de un lado o de otro o incluso estará llena de las mismas cosas, pero en diferente posición. O estará llena de cosas diferentes. 

Es una mochila que seguramente nos quitamos al dormir, o al menos la modificamos un poco o sacamos de ella cosas que no sabemos que llevamos, en forma de sueños o pesadillas. Queda mucho por descubrir del mundo onírico.

En algunos estados de meditación ocurre algo diferente a cuando dormimos, pero también nos quitamos la mochila, incluso somos capaces de verla desde fuera. Dándonos cuenta de que, aunque esa sea nuestra mochila (nuestra personalidad, nuestras limitaciones, nuestros filtros o virtudes) podemos meter y sacar cosas, podemos añadirle nuevos anclajes o reforzar las zonas desgastadas; también podemos percibir que nos encanta nuestra mochila, volviéndonos a poner la misma sin querer meter o sacar nada.

No hablo de mindfulness en este caso, aunque mindfulness puede ser una puerta a descubrir nuevos mundos.

La meditación es también una forma de separarnos de eso que a veces llamamos realidad y de poder ver esa realidad desde un enfoque distinto, pero ¿y si esa realidad es  tan solo una ilusión, una quimera fruto de nuestra mente incansable y hambrienta de sensaciones?

Otra vez la vida

Como un camino misterioso lleno de sorpresas, una incertidumbre real que adornamos de falsa seguridad haciendo planes futuros que realmente no sabemos si serán posibles de realizar.

Etapas diferentes, de longitudes en el tiempo diferentes (que no en kilómetros como si de un camino físico se tratase), con perspectivas y deseos diferentes, inquietudes diversas; algunas todavía no satisfechas.

Etapas de largas sendas, muchas montañas, viento, lluvia, campo, mirar hacia afuera, recrearse con el entorno… y etapas de encierro, asfalto, libros, mirar hacia adentro y recrearse con el mundo interno.

Un diario personal escrito desde la infancia cuya lectura siempre resulta interesante.

Ires y venires que a veces dan la sensación de estar dando vueltas alrededor de un mismo eje. Otras veces parece que cambia el eje. Intersecciones y elecciones que aseguran nuevas aventuras e implica dejar atrás otros misterios que jamás serán resueltos.

Personas… unas se quedan, otras se marchan. A veces soy yo la que se marcha. Me intriga qué sucede con esas personas que se quedan durante años y años… no sabemos hasta cuándo o hasta donde, pero ahí están aunque no nos veamos o no hablemos mucho. Vínculos fuertes, supongo. Creo que los vínculos fuertes son aquellos que aunque pasen años sin interacción, no se disuelven jamás.

Y recuerdos… cachos de objetos físicos que representan una emoción, una persona, una vivencia.

Todo lo anterior es la vida. ¿Pero hay algo más? Sí, lo hay.

La vida y el personaje que representamos

Las emociones, los pensamientos y el lenguaje con el que codificamos los recuerdos son nuestro traje diario. Con ello interaccionamos con el mundo y con ello formamos una parte de nuestro personaje.

Somos personajes en el camino de la vida. ¿Qué ocurre cuando nos quitamos ese “traje”?

Cuando nos quitamos ese traje, cuando nos quitamos el personaje durante un tiempo (eso ocurre en meditación) quedamos “despegados” de todo lo anterior. De emociones, de vivencias, de experiencias, de caminos, de ires y venires, de deseos, de ejes, de montañas, de viento, de agua, de alegría y de sufrimiento… es entonces cuando ocurre la “nada” que a la vez es “todo”. 

Durante mi “encierro” de este curso, he reforzado la práctica habitual meditativa. Me he inmiscuido en las sensaciones de la meditación profunda y me he despegado diariamente de mi personaje, durante el tiempo que durase la práctica.


Cuando las personas que me conocían me preguntaban que cómo estaba llevando el confinamiento (mi «encierro» comenzó en octubre) con lo que a mí me gustaba salir, pues les decía: centrándome en el momento presente y en el estudio.

Mindfulness fue una de las herramientas para llevar un encierro y estudio tranquilo gestionando las ansias que pudiesen llegar por salir, gestionando la incertidumbre y las emociones que surgieron.

Por otro lado la meditación profunda, el desapego y experimentar otros estados de conciencia diferentes a la vigilia, ayudan a tomar una perspectiva de la vida muy diferente a la habitual. También han sido de gran ayuda.

Por eso, después de esta temporada tan intensa por tantas cosas, me reafirmo en que la meditación es una forma de vida.

Y me desmarco públicamente y totalmente de las modas engañosas de ahora que venden “mindfulness” como la panacea a todos los males de la vida. 

Mindfulness es una herramienta preciosa que bien practicada, metódicamente, con ejercicios concretos para situaciones concretas y recorriendo un camino de práctica constante, puede llegar a cambiar la vida para bien (modifica la estructura cerebral, por lo tanto modifica la vida). Se utiliza en psicología para mejorar la vida de los pacientes o clientes, con ejercicios concretos y metodología estructurada.

También ocurre con otros tipos de meditación, donde se pueden llegar a tener experiencias que alguien podría tildar de “locos” si no está familiarizado con la práctica.

Pero de nada sirve practicar meditación un día o esperar y desear que la práctica meditativa nos lleve a la “iluminación”.

La práctica meditativa en sí misma está basada en la ausencia de deseos y anhelos. Por lo tanto para iniciar una buena práctica, simplemente es hacerlo con curiosidad, como si fuéramos niños; pero no deseando de repente transformarnos en unos “iluminados” tocados por una varita mágica de quién sabe qué o quién sabe dónde. Eso es un autoengaño alimentado por ansias libidinosas de alcanzar algo que suponemos un bienestar extasiante, pero no sabemos en realidad qué es; como una persona adicta que se mueve por un deseo irreprimible de conseguir esa sustancia para calmar sus ansias.

Lejos de comparar la práctica meditativa profunda con una práctica de locos, sí me gustaría advertir que, aunque no es algo que ocurra siempre, se pueden llegar a tener experiencias que pueden llegar a confundir a personas inexpertas o con la mente “cerrada” a sentir cosas poco habituales.

De ahí la importancia de elegir a una persona con larga experiencia meditativa con la que puedas compartir y serenar tus inquietudes.

Cuando yo era niña, podía compartir esas cosas primero con mis maestras de meditación y cuando seguí por mi cuenta, con una tía mía que era una sabia de estas cosas (maestra y psicopedagoga, por cierto).

Pero a veces, también me sentía perdida porque me movía en un mundo bastante desconocido entonces y que se relacionaba a veces con el chamanismo o las cosas paranormales, espirituales o las sectas. Además, no había internet para poder compartir con personas con las mismas experiencias.

A día de hoy, muchos años más tarde, no dejo de hacerme preguntas, pero ya sé gestionar (más o menos) ese no saber por qué ocurre todo.

Y siempre huyo de aquellos que tienen la respuesta a absolutamente todo y las certezas de todo; para mí son los más ignorantes puesto que la transformación siempre es constante y el aprendizaje es continuo durante toda la vida.

«Lo único que permanece es el proceso de cambio» por lo tanto no hay respuestas absolutas.

Por otra parte, en la Terapia Psicológica de Aceptación y Compromiso que también utiliza mindfulness, se ayuda al cliente a “defusionarse” de sus pensamientos, emociones y a lo que yo llamo de su “personaje”; consiguiendo con ese “desapego” que sus pensamientos o emociones no le condicionen demasiado la vida y pueda enfocarla hacia los valores que sean importantes para él/ella.

Nosotros no somos nuestros pensamientos, los pensamientos son nubes que aparecen y desaparecen, como empujadas por el viento. 

Nieves Casanova

Feliz momento.

Hoy me he despertado enamorada

Estaba estudiando y vivía en una residencia de estudiantes.

Había mucha gente, parecía un albergue masificado, pero tenía buenas compañeras y compañeros.

De repente un día me acuerdo de que tengo un piso viejo y destartalado cercano a ese lugar… creo que prefiero ir a vivir a la intimidad del piso, así no tendré que hacer colas por las mañanas para entrar al wc, ni estaré escuchando ese jolgorio todo el rato al salir de las clases.

Me marcho al piso con un amigo y compañero, se ofrece a ayudarme a convertir el piso en algo mínimamente habitable.

Nos vamos hacia allá. Resulta que está bastante cerca, a un par de kilómetros. Genial.

Entramos al piso y arreglamos algunas cosas, ponemos un grifo y tapamos algunos agujeros. Limpiamos y comprobamos que el microondas y la vitrocerámica funcionan bien… el agua caliente también y hay un par de colchones tirados en el suelo. Es perfecto, no hace falta nada más para vivir aquí.

Veo un último agujero chiquitito en la pared, cercano al techo. Me subo a un taburete y le pido al compañero que me alcance un cacho de blu tack. Arranca un trozo de masilla y me la da cogida con los dedos pulgar, índice y corazón. Se la cojo con mis dedos de los suyos y entonces, una descarga muy placentera me recorre el cuerpo entero. ¡Vaya!

Tapo el agujero y decidimos quedarnos a cenar y a dormir ahí. Nos hacemos algo rápido (estilo pizza) que habíamos comprado en el supermercado al ir hacia el piso. Cenamos, nos damos una ducha y agotados, nos acostamos.

Ahí tirados en el suelo, con los colchones pegados, como si de un maravilloso albergue del Camino se tratase. Nos giramos de costado para vernos las caras. Le doy las gracias por su ayuda y le pregunto si se siente cómodo y si se encuentra bien. Y me dice que sí, que está perfecto.

Nos miramos durante un rato a los ojos, nos miramos durante un rato al resto de la cara. Algo está sucediendo. Estamos cada vez más cerca. Nos damos un beso en los labios. Un beso de esos suaves, un beso seco. Un beso de “gracias por estar, gracias por ser”. Después otro. Después… los besos secos se convierten en besos húmedos. Sentimos cómo los latidos del corazón y las respiraciones se aceleran. Nos abandonamos a saborear esos besos.

Y de repente, como si nuestros pensamientos conectaran al estilo wifi neuronal, nos detenemos un momento. Nos cogemos las manos… somos capaces de entendernos sin hablar. Telepatía pura. Nos miramos a los ojos, nos sonreímos y nos decimos sin hablar: «vamos a disfrutar de estas etapas intensamente, alargándolas todo lo que podamos. Disfrutemos del camino». Y nos quedamos mirándonos detenidamente, con atención plena, cada punto único de nuestros ojos, cada punto único de nuestras caras, redescubriendo con la mirada cada milímetro del otro… hasta que, en algún momento nos quedamos dormidos; y es justo entonces cuando me despierto.

Al igual que las fantasías eróticas estando despiertos son estupendas, los sueños eróticos estando dormidos, también cumplen su función. No tienen límites. Podemos tener sueños eróticos con un compañer@ de trabajo, un amig@, la pareja, alguien que no conocemos, alguien que solo conocemos en foto, alguien que sale en tv, alguien que ni siquiera sea humano, alguien que ni siquiera nos atrae en la vida real, etc. Y en contextos muy habituales y cotidianos o muy extraños, como en una casa conocida o desconocida, o al aire libre o en lugares que jamás estaríamos ni estaremos. Y pueden ocurrir cosas muy habituales o tan extrañas que jamás hubiésemos imaginado. ¿Y qué? Pues nada, sea como sea, a disfrutarlos. Buenos días. 

Y unos datos de interés:

– La filematología es la “ciencia” que estudia las reacciones que se producen en los besos.
– La filemamanía se refiere al deseo de besar a otra persona.
– Algunos aseguran que los besos son la expresión del alma.

Pequeño resumen de la bioquímica del beso:

– Dos millones de bacterias y 40.000 microorganismos cambian de dueño después de un beso.

– Besar estimula la saliva

– Si hay comunión mental y suficiente atracción física en el beso, el alud de procesos químicos que se suceden provoca una auténtica conmoción en el organismo. Según algunos biólogos, podría compararse a una sobredosis de anfetaminas.

– Durante el beso aumentan los niveles de dopamina (asociada a la sensación de bienestar), de testosterona (asociada al deseo sexual), de adrenalina y noradrenalina (aumentan la presión arterial y frecuencia cardíaca), oxitocina (nos hace sentir que flotamos), endorfinas (hormonas de la felicidad)

¿Qué ocurre en los procesos terapéuticos?

Los procesos terapéuticos o de desarrollo personal no siempre son placenteros. Implica salir de la archiconocida “zona de confort” que, aunque sea destructiva, es a la que estamos acostumbrados.

En los procesos de cambio nos enfrentamos al reconocimiento de nuestros miedos, de nuestras limitaciones y lo  más difícil: empezamos a reconocer  nuestros pensamientos y emociones. Y eso, a veces duele.

De la misma forma que si miramos al pasado tal vez recordemos una infancia feliz, con el transcurso del tiempo tuvimos que aprender a gestionar situaciones y emociones y tuvimos que aprender a adaptarnos a contextos muy diferentes. Y ese proceso de adaptación, a veces generaba dolor. Pero aquí estamos.

Y al igual que, durante el transcurso del aprendizaje de la vida, cada vez que superamos un evento, después nos sentimos mejores y más fuertes, lo mismo ocurre en terapia o en cualquier proceso de cambio. Tal vez parezca una montaña, tal vez el camino esté lleno de piedras, muros y baches.

Tal vez sea incómodo de recorrer… pero con tiempo y esfuerzo (y a veces con ayuda) se consigue llegar a fin de etapa y añadiremos  ese gran logro a la colección de nuestro propio aprendizaje.

Y recordemos, que cuanto más consciente haya sido el proceso de cambio, mayor habrá sido el aprendizaje.

Verbo Caminar

Yo camino
Tú caminas
Él/ella camina
Nosotros caminamos
Vosotros camináis
Ellos caminan

Presente de indicativo del verbo caminar.

Caminar es lo que hacemos continuamente mientras estamos vivos: siempre. Con los pies o con la mente.

Como le comenté el otro día a un amigo: las alas de verdad están en la mente y el corazón, en nuestra conciencia. Las alas de los pies son de quita y pon.

Recordemos que hay muchas personas que no pueden caminar con los pies, pero lo hacen con su alma, con su motivación, con su mente e imaginación.

Las alas del pensamiento jamás pueden ser cortadas. Así que la sensación de libertad es algo en parte subjetivo.

Feliz momento, caminantes.

Flexibilidad psicológica

Flexibilidad, adaptación a los cambios, aceptación, redescubrimiento, aprendizaje y enfoques diferentes, etc… todo aporta para nuestro propio autoconocimiento y por lo tanto para poder también entendernos mejor con el mundo que nos rodea, incluidas otras personas.

Por otra parte, la rigidez o testarudez es muy buena para muchas cosas, por ejemplo para alcanzar objetivos. Pero hay que ver si esta testarudez va en la dirección correcta o estamos anclados y ofuscados en algo, por ejemplo en cavar con tesón nuestro propio agujero del que en realidad estamos deseando salir.

Si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar a todo el mundo como si fuera un clavo

Maslow

Feliz momento.

Depresión

En la era del postureo en las redes sociales, de los selfies, de mostrar siempre lo bueno, de premiar exageradamente al triunfador, al que se siente bien, a quien es “la alegría de la huerta”… en la época de la moda de la psicología positiva y de “quitarse de encima a las personas tóxicas” , creo que hay que recordar a las personas que pasan por malos momentos.

Y sobre todo a aquellos cuyos malos momentos duran demasiado tiempo. Aquellos que, por circunstancias están metidos en un agujero negro del que de momento no consiguen salir. Aquellos que sienten un peso encima, como una roca que les aplasta y que no logran arrojar al suelo. Aquellos que cuando caminan lo hacen arrastrándose porque no pueden hacerlo erguidos; se sienten cansados. Aquellos que arrastran los pies porque sienten que su alma es un lastre. Aquellos que se van a dormir cada noche deseando no volver a despertar. Aquellos que no creen en nuevas oportunidades. En realidad no creen en nada. No son capaces de sentir placer. Aquellos que se sienten fantasmas de la existencia. Aquellos que sufren DEPRESIÓN.

La persona que sufre depresión no es una “persona tóxica a la que hay que quitarse de en medio” A la persona que sufre depresión hay que, primero entenderla y después ayudarla. Las enfermedades y trastornos mentales a nivel global mundial siguen estando muy estigmatizados. Eso tiene que cambiar.

Y un mensaje de esperanza, aunque cuando tienes depresión tampoco crees que pueda pasar algún día: las depresiones se pueden superar. Yo pasé por una depresión, entre otras cosas. Hace muchos años. Y aquí estoy.
No todos los casos terminan bien, claro que no. Pero hay que saber que sí, que se puede salir del agujero negro. Y se puede salir con luz renovada.

Y cuando lo superas, es un grandísimo aprendizaje de vida. Por eso digo que se aprende de los buenos momentos, pero también de los malos y de los momentos terribles. La vida es un aprendizaje continuo, como el Camino…

Mucho ánimo a todos.