¿Qué es la Terapia de Aceptación y Compromiso?

La Terapia de Aceptación y Compromiso también conocida como “ACT” por sus siglas en inglés “Acceptance and Commitment Therapy”, es una terapia de tercera generación englobada en las denominadas “Terapias Contextuales”.

¿Y qué es una Terapia de Tercera Generación?

Pues, para explicarlo, vamos con una brevísima historia de las diferentes escuelas psicoterapéuticas (dejando muy muy atrás a los médicos y filósofos clásicos que obviamente, fueron los antecedentes de la psicología actual).

Breve mención a las Escuelas Psicoterapéuticas.

En el siglo XIX se fundó el primer laboratorio de psicología experimental y se fueron investigando ciertas ideas y técnicas que más tarde, ya en el siglo XX, dieron lugar a las primeras grandes escuelas conocidas: el Psicoanálisis del archiconocidísimo Freud y el Conductismo de Watson y Skinner.

Tras el conductismo, surgió el Cognitivismo con sus aun hoy muy utilizadas y estudiadas  técnicas de Ellis y Beck.

Y de la unión del Conductismo y el  Cognitivismo surgió la psicología Cognitivo-Conductual.

Otra escuela psicoterapéutica muy conocida es el Humanismo de Carl Rogers y su famosa Terapia centrada en el Cliente.

Aunque tal vez estas escuelas sean las más escuchadas y conocidas por todos, existen muchísimos más enfoques o modalidades que se desarrollaron posteriormente, a partir de los anteriores o en paralelo, como por ejemplo:

  • La Escuela Sistémica,  Psicodinámica, la Terapia Narrativa, la Gestalt, la Psicología Positiva, Psicodrama, Logoterapia, etc.
  • Y por supuesto la investigación en las neurociencias dio lugar a la Neuropsicología, etc.

Por otra parte, y cogiendo técnicas de varias escuelas o enfoques diferentes, surgió el Eclecticismo. Para mí es lo ideal, pues si la hipnosis funciona para un determinado caso, ¿por qué renunciar a ella aunque sea de una escuela determinada?; si la detención del pensamiento funciona en un determinado caso, ¿por qué renunciar a él?

Eso sí, utilizando cada técnica con un criterio terapéutico organizado y en función de cada paciente o situación. Actualmente muchos psicólogos son eclécticos.

Las Terapias de Tercera Generación

Las terapias de tercera generación, donde se engloba ACT dentro de las terapias contextuales, regresan en parte al Conductismo, pero incorporando también las conductas no observables, como pensamientos y emociones; introduciendo también en la práctica clínica elementos como la aceptación psicológica, la importancia de la relación terapéutica como intervención por sí misma, los valores personales y la trascendencia. (Como podéis comprobar, es muy holística, cosa que me atrapó).

La Terapia de Aceptación y Compromiso promueve la flexibilidad psicológica.

Esta tercera ola de terapias identifica un patrón común en la gran mayoría de problemas psicológicos y conductuales y es el denominado trastorno de evitación experiencial (TEE).

La evitación experiencial hace referencia a un patrón rígido de comportamiento en el que el individuo queda atrapado en sus intentos por eliminar, controlar, reducir o evitar eventos privados (emociones, pensamientos, sensaciones, conductas observables) que generan malestar.

Ello fácilmente lleva a la persona a centrar su foco en la evitación de aquello que genera malestar, teniendo serias repercusiones en su calidad de vida, cada vez más limitada.

Con un ejemplo muy claro y concreto podemos verlo:

Una persona que padece ansiedad en ciertas situaciones (por ejemplo al hablar el público) siente sudores, mareos, pensamientos repetitivos negativos y otra serie de cosas desagradables que le van a hacer muy difícil hablar en público. Esa persona tenderá a poner el foco a todas esas sensaciones desagradables, aumentando su malestar. Y en última instancia evitará hablar en público  para no verse sometida a todas esas sensaciones tan desagradables, no cumpliendo así su objetivo deseado de hablar en público y cayendo de esta forma en un círculo vicioso que agravará su problema, sintiéndose cada vez más limitada.

¿Cómo se soluciona el problema con ACT?

Partiendo de la base real de que el ser humano es un ser que puede sentirse alegre pero también puede sufrir (esto es una realidad absoluta e indiscutible), en ACT se promueve la flexibilidad psicológica.

En las terapias de tercera generación el objetivo es alterar la función psicológica del evento privado, mediante la alteración de los contextos (de aquí que se denominen “terapias contextuales”) en los que estos eventos resultan problemáticos.

Se desarrollan  nuevas respuestas ante esos eventos privados molestos o desagradables  que sean más funcionales y adaptativos. Se cambia el modo de percibir el problema.

De esta forma la Terapia de Aceptación y Compromiso y Mindfulness van de la mano, puesto que ambas están englobadas en la Tercera Generación de Terapias.

¿Y cómo se aplican exactamente ACT o Mindfulness en una sesión terapéutica?

Al igual que las técnicas de otras generaciones de terapias, la aplicación de ACT o Mindfulness la verás y experimentarás en la propia terapia 😉 Cuando se habla de una terapia concreta aplicada es imposible generalizar, puesto que cada persona es única y necesita las técnicas adaptadas exclusivamente a su caso y a su contexto.

Es decir, si nos remitimos al ejemplo de ansiedad de hablar ante el público de antes, aunque muchas personas puedan experimentar ansiedad, cada persona la experimentará de formas ligeramente diferentes y en contextos diferentes.

Por lo tanto, igual que Mindfulness se adapta a cada persona, ACT o cualquier otro tipo de terapia no tienen formatos rígidos, sino que se adaptan a cada caso.

Cada ser humano es único.