Reflexiones personales con café (sin evidencia científica) sobre los conflictos entre ciencia y espiritualidad.

Ayer estuve leyendo sobre Psicología Transpersonal porque, aunque había oído hablar de ella no sabía bien su procedencia ni en qué consistía exactamente. Podría decir más o menos que la psicología transpersonal es un paso más allá de la psicología humanista, aunque también se nutre de cositas varias.

En mi opinión, va enfocada al desarrollo místico y espiritual y utiliza técnicas sin evidencia empírica. Al ir profundizando me fui dando cuenta de que, por mi relación directa con el yoga y la meditación (sobre todo cuando era cría que iba a clases con un enfoque bastante espiritual) la psicología Transpersonal no me ha sonado nada extraña sino todo lo contrario. En realidad estoy rodeada en mi vida de personas “transpersonales”.

Sin embargo los encuentros con la otra realidad, el choque con el inconsciente han marcado mi memoria de modo indeleble. En este aspecto hubo siempre plenitud y riqueza, y todo lo demás quedó eclipsado

C. Jung

El enfoque transpersonal entra en una especie de conflicto con la psicología clínica que sí utiliza principios, técnicas e instrumentos basados en la ciencia. Los investigadores han trabajado mucho para que se haya podido considerar la psicología como una especialidad clínica y sanitaria basada en evidencia.

Antes la psicología como tal no existía. Había médicos o filósofos, chamanes o curas; pero no psicólogos. Por lo tanto, la psicología es una ciencia reciente.

Históricamente las principales corrientes psicológicas han sido 4 (psicoanálisis, conductismo, humanismo y cognitivismo) pero después se han ido desarrollando y han ido surgiendo variantes y enfoques nuevos hasta llegar entre otras muchas a mi elegida que es ACT (terapia de aceptación y compromiso), es mi preferida puesto que sí tiene evidencia empírica, está validada por la ciencia y además utiliza técnicas como mindfulness. A mí ACT me encaja muy bien.

Pero la cantidad de enfoques psicológicos que hay y de terapias diversas es impresionante. Y a mí que me gusta mucho todo, pues… a veces me saturo de tanto leer jejejjeje porque las posibilidades son casi infinitas (enfoque sistémico-familiar, gestalt, logoterapia, psicodinámico, psicodrama, narrativa, neuropsicología, etc.) Algunas con mayor evidencia científica que otras. Pero, nos guste o no, se utilizan todas. Sé que estaré estudiando psicología toda la vida. Porque además surgirán nuevos enfoques. Seguro. Esto es un camino sin fin.

Muchos psicólogos hoy en día son eclécticos y utilizan las técnicas más eficaces en cada caso concreto, independientemente de la corriente o escuela que prefieran.

¿Dónde puedo colocar personalmente la psicología transpersonal si es que se puede considerar psicología? Pues… no lo sé, la verdad. Reconozco que la dimensión espiritual del ser humano es fundamental. Cada persona es un universo en su propia espiritualidad y en estos tiempos que corren se le da mucha importancia. Y está bien. No podemos reducir al ser humano a un conjunto de procesos fisiológicos (o sí, pero ese conjunto de procesos fisiológicos da lugar a experiencias espirituales).

Sea como sea, la espiritualidad y el misticismo son importantes para las personas (para unas personas más que para otras). Y el enfoque transpersonal trabaja fundamentalmente con ello.

Mientras la psicología científica ha trabajado duro durante años para separarse del misticismo, la psicología transpersonal llegó para mezclarlo todo. Entonces hay enfrentamientos entre diferentes enfoques. Esos enfrentamientos no son buenos para nadie. Ni para las personas que se benefician de las terapias psicológicas validadas ni para los que se benefician del enfoque transpersonal para crecer espiritualmente. Ni para los investigadores en un campo ni para los que profundizan en el misticismo.

Y si hay enfrentamientos es porque evidentemente lo que es importante para un grupo no lo es en absoluto para otro. Y cada grupo “barre para casa” y así no vamos bien. Hay que reconocer y aceptar la variedad de intereses en los seres humanos. Es lo que hay y es así. Y muchas personas utilizan la astrología y están contentos. Y seguirá siendo así porque creen en ello y dicen que les funciona y no lo dudo. No  hay cosa más fuerte que una creencia, sea la que sea. Hay personas que creen en algún dios. Y está bien. No podemos despojar de creencias a las personas porque las dejaríamos desnudas e indefensas.

Somos seres construidos desde nuestra infancia por creencias que se han ido instaurando en nosotros por la educación que hemos recibido, el ambiente en el que hemos crecido y las experiencias que hayamos tenido o los libros que hemos leído. Y en mi opinión, solo hay que modificar una creencia cuando sea limitante o dañina para la persona o su entorno. Si no… ¿qué más da que alguien crea en un dios aunque no esté demostrado científicamente? ¿qué más da que alguien crea en la reencarnación o que esté intentando trascender más allá de lo físico? La espiritualidad humana no tiene límites, la ciencia sí los tiene. Y muchos.

Me parece a mí que ciencia y espiritualidad hacen las paces de una vez y caminan juntas o no evolucionaremos nunca.

Hacen falta más colaboraciones a favor de la investigación como las que han hecho Dalai Lama y el budismo con neurocientíficos occidentales. Gracias a ellos se ha ido demostrando cómo actúa la meditación en el cerebro y cómo beneficia a la persona. De ahí han salido cosas muy buenas 🙂 y libros maravillosos.

Personalmente voto por una mayor colaboración entre ciencia y espiritualidad. Ya se habla en ámbitos científicos y académicos de la inteligencia espiritual y eso me gusta.

Y en mi parte más profunda os cuento un secreto: aunque veo conflictos en la sociedad por estos temas y a mí que me fascina la ciencia y le agradezco infinito el trabajo enorme que hace día a día, resulta que también practico meditación desde hace muchos años. Y a veces, en la práctica meditativa entro en un estado de conciencia donde todas estas construcciones humanas desaparecen. Entonces me doy cuenta de que tanto ciencia como espiritualidad son interpretaciones humanas de lo que somos. Necesitamos interpretar el mundo e interpretarnos a nosotros mismos para poder relacionarnos, para poder avanzar.

Si no, estaríamos en un estado de conciencia constante libre de interpretaciones y juicios y nos tocaría crear un nuevo mundo libre de conflictos donde todos estuviésemos siempre en la misma frecuencia… ¡y qué pereza da eso y qué aburrido suena! ¿verdad?

Ahí lo dejo. Que cada persona interprete a su gusto… gracias por leerme 🙂

Feliz momento.